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temporada 1, capítulo 1: «COMIENZA LA AVENTURA!! Será mi ultimo tour de pesca en Francia. TOUR DE PESCA Nº5 EP. 1»
Arranca el quinto tour multiespecies. Catorce días. Llevaba desde Semana Santa casi sin pescar: almacén, oficinas montadas a mano y la tienda. Así que esto me pilla con más ganas que un crío el día de su cumpleaños. El plan: zig rig con Pachi en un laguito, una mañana a black bass y lo gordo, el siluro en Francia. Lance desde el pato, pellet y break line. Si cuadra, dos días bajando el río solo, con pato, sonda y hamaca. Vuelta por el Pirineo y quedada en el Ebro con unos cuantos de vosotros. Primer puesto, primera sombra entre las algas… y se me escapa uno grande. Con Pachi ya aquí, menos de tres horas de luz y ni una picada. Mañana, al zig. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Realizo mi último viaje de pesca mutiespecies por Francia, donde estuve pescando diferentes especies de peces durante casi 3 semanas. Este tour de pesca lo realice antes de emprender nuestra tienda online de pesca de Ribera Fishing. Se podría decir que fue el comienzo de otro viaje un tanto distinto jajaja.
Temas: pesca de siuros · siluro · breakline · francia · carpfishing · viaje de pesca
Temporada 1
Arranca el quinto tour multiespecies. Catorce días. Llevaba desde Semana Santa casi sin pescar: almacén, oficinas montadas a mano y la tienda. Así que esto me pilla con más ganas que un crío el día de su cumpleaños. El plan: zig rig con Pachi en un laguito, una mañana a black bass y lo gordo, el siluro en Francia. Lance desde el pato, pellet y break line. Si cuadra, dos días bajando el río solo, con pato, sonda y hamaca. Vuelta por el Pirineo y quedada en el Ebro con unos cuantos de vosotros. Primer puesto, primera sombra entre las algas… y se me escapa uno grande. Con Pachi ya aquí, menos de tres horas de luz y ni una picada. Mañana, al zig. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Segundo día del tour, primer lago de Francia, con Pachi y el zig. Amanece de postal. Esperamos a que el sol caliente el agua para que las carpas suban a media agua, que es donde trabaja el zig. Mientras, una lombriz de vinilo a la orilla y sale una perca europea. Primer pez del tour. Pachi nos enseña a marcar el punto: boya marcadora, brazadas para la profundidad, clip en el carrete y picas a dos metros para medir. Y el truco del lance: cerrar el carrete antes de tocar agua para que el zig caiga estirado. Las carpas, ni asomarse. Viento malo, ni un salto. Yo, al black bass al texas. Tampoco. Mañana suben las temperaturas. Última bala para la carpa al zig. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Tercer día. Dos jornadas al zig y ni una carpa. Última carta: cebos casi en superficie y Pachi cambiando alturas toda la mañana. Nada. Yo, al lucio y al black bass. Tampoco. Lo más llamativo, una perca muerta en la orilla con otra atravesada en la boca. Murió de glotona. Pachi se vuelve a España. Nos quedamos solos nueve días. Lagos nuevos, dos graveras con un puntal y una isla, y ni un pescador. Cebamos 2 kilos de boilies de calamar y pulpo en el centro y cambiamos de plan: tres o cuatro días al río a por siluro, mientras el compañero repasa el cebadero. Luego volvemos a por las carpas. Entra cambio de tiempo, más fresco y con la presión baja. Pinta bien. Esta noche, cebo solo a lo lejos y a la hamaca. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Cuarto día del tour multiespecies por Francia. Tras tres días a 35-40 grados, amanece nublado, con calabobos y la presión cambiada. Recogemos las cañas de carpa y nos vamos al río, a por siluro. El primer puesto lo descartamos: buena pinta, pero un camino de arena y barro donde la furgoneta patinaba. Para un día, vale. Para cuatro con todo el equipo, no. El segundo, ocupado por un padre y su hijo que se iban por la noche. Al lado, feeder para sacar cebo. Primera picada: una lisa. Un pez de mar en pleno río. Luego aparece Frederick, siluero de la zona, a por lo mismo que nosotros. Charlando, nos enseña fotos de siluros sacados en ese mismo puesto. No hablo de un dos metros. Más grandes. Por la noche, carpfishing. Las cañas de siluro, para mañana y con calma. Fuera de casa, educación con todo el mundo. Esa tarde nos dijo que estábamos en el sitio bueno. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Por fin. Más de dos metros. Quinto día del tour. Cuatro jornadas sin un pez decente y, a las pocas horas de echar las cañas en el puesto de Frederick, la de la poza arranca sin avisar. Cebo pequeño, en lo más hondo. Medido por encima, entre 2,15 y 2,20. Solo dos cañas, a break line con piedra atada con cuerda de cáñamo, que se pudre si se queda en el fondo. Una a la salida de la poza, bajo los árboles. La otra a la entrada, a cuatro metros. Picó la de la entrada. Mi compañero estaba repasando el cebadero de carpas. Le dije que a la vuelta lo tendría sacado. Cumplido. Por la noche, tormenta de las gordas. Con la playa a un palmo del río, subimos todo a la furgoneta por si crecía. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
A las nueve de la mañana el río ya estaba dentro de mi campamento. Toda la noche lloviendo tras la tormenta. Bivvy, camas y cañas para arriba, con el agua helada por las rodillas. Mi compañero cavó una zanja con la azada y salvó la furgoneta. Paró a las once; el río subió un palmo más y se quedó. Media hora achicando la barca con una taza. El agua venía marrón, que al siluro le gusta. Por la tarde, ni caso. Al caer la noche, empezaron a comer en superficie uno tras otro: con el agua tan cargada, los alburnos suben arriba. El gato y el ratón: los oía en un lado, lanzaba y se iban. Dejé descansar la zona, cené, volví… y un siluro pequeño a spinning. En un río tan pequeño, tantos comiendo a la vez no es normal. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Por fin, la primera carpa del tour. Volvimos a los lagos que llevábamos cebando desde el tercer día. Dos horas de luz y allí no se pesca de noche, así que lo justo: dos cañas a los extremos del cebadero, German rig de fluorocarbono y de cebo el mismo boilie de calamar y pulpo con el que habíamos cebado. A sentarse, quieto y a mirar. Sin viento, pececillos en el cebadero y una carpa que saca medio cuerpo cerca de una caña. A la hora, picada. Se la dejé a mi compañero, que el cebadero lo había trabajado él tanto como yo. Tirando a cuatro metros toda la pelea, como hacen en las graveras. Al final, una royal blanquísima por abajo y con una chepa de las que no se olvidan. Otro kilo de bolas antes de irnos. Mañana, día entero aquí. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Día entero en el lago cebado, y empezó de lujo. Cañas dentro antes de que asomara el sol, con niebla sobre el agua. A la hora y media, una tenca de ojos naranjas, que en mi zona casi no se ven. Mientras se recuperaba, arrancó la otra caña: una carpa de 5 o 6 kilos que tiró casi veinte minutos. Luego, parón. Sol arriba, vecinos cebando a tirachinas y calor sin dónde meterse. Repuse 300 gramos por caña mezclando sabores, probé el zig de Pachi y salió otra tenca. Al bajar el sol, carpas moviendo en el cebadero. Picó el wafter de banana y caramelo, después de días cebando con salado. Una royal que cerró el día de noche, tirando como un mulo veinticinco minutos. Ni en el Ebro he tenido peleas así. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Último día en el lago. Me quedé dormido. Y aun así, el mejor día de carpas del viaje. Niebla, nublado y sin viento. Dos cañas al cebadero y una de feeder con engodo y maíz, para entretenernos: escardinos de aletas naranjas y bremas como platos. A mediodía, que hasta ahora era hora muerta, mi compañero saca una carpa de 9 a 10 kilos, casi de cuero. A las ocho empieza a llover y el lago se vacía. Quito el zig, meto otra caña al fondo… y en plena lluvia, una royal con chepa de unos 10 u 11 kilos. Recogiendo, otra royal. Todas las cañas de carpa con pez. Empapado, con frío y feliz. Estas son las que recordaré cuando estemos a 40 grados en el Ebro. Mañana, otro río y siluros. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Día diez de diecisiete. Del lago al río, y esta vez para los que no tenéis barca. Siluro con calamar e hígado. El hígado nos costó tres tiendas hasta dar con uno de pato. Buscar puesto, lo de siempre: uno con un pueblo en fiestas al lado, otro precioso con bancos hechos a mano y cartel de captura y suelta, otro en un interior de curva que cubre poco. Nos quedamos en una salida de agua con mesa y sitio para la furgoneta. Una caña con calamar y plomada. La otra, break line con piedra desde la orilla: dejas el cebo, lanzas la piedra, vuelves y tensas. Sin mojarte. El río subió y tocó hacer a golpe de azada un sitio para posar los peces. Y hay mareas, lejos del mar. En el primer bocado de la cena, pita una caña. Sin pez. La noche empieza animada. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Día once. Cambio de planes y un árbol que se lleva una caña. El cauce pasa a 30 metros, pegado a la orilla de enfrente, y desde la nuestra no llegábamos. Quitamos el calamar y el hígado (eso lo veréis en casa) y metimos dos cañas con cebo vivo a break line con el pato, a las cuevas que hacen los árboles caídos. La tercera, a carpa entre corrientes, con un combi blowback. Aquí la marea sube y baja un metro al día, y me tuvo toda la tarde pensando si los cebos seguirían bien presentados. A las once de la noche, pita una caña. Enciendo el frontal: un árbol entero bajando por el río. Me revienta la línea del 1,3 y se lleva los anzuelos. Con el último cebo, a volver a meterla de noche. Mañana, último día en este puesto. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Día doce. El siluro se resiste, pero las carpas de río nos han salvado el día. Me despertó una arrancada en la caña de carpa, que ni me acordaba de que estaba echada. Carpa de río llena de cicatrices. Y a lo largo del día, tres más, la última de unos 9 kilos. Una sola caña, cerca de la orilla, poca comida y las mismas bolas en el anzuelo. Para el siluro, cebo vivo con flotador y una caña con cuatro break line: piedra, rama, árbol y piedra, para que la línea llegue desde río arriba y el cebo quede bajo los árboles caídos. De noche, la marea cargó tanta suciedad en una línea que saltó un break line. Nos quedamos con una sola caña de siluro. Mañana, ocho kilómetros río abajo en pato, a lance. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Día 13. Ocho kilómetros en pato y ni un toque de siluro. Empezó torcido: a las ocho, una carpa se metió en un árbol sumergido con la marea subiendo y el anzuelo se quedó en la madera. Con la marea, el río corría hacia arriba, así que subimos a un tramo sin ella y me eché solo. Sombras, orillas tranquilas, vinilos al fondo, superficie sobre las ramas, colores oscuros, vertical en las pozas. Seis horas. Nada. Río de bajada, luna llena, presión alta y tantos árboles en la orilla que el siluro no tiene por qué salir. Y me dejé la comida y el agua en la furgoneta. Llegué seco. Por la noche, carpas en un lago con bolsas de PVA. Mañana, a casa: al Ebro, con un grupo de amigos, los tres últimos días. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Día 14. Adiós a Francia, hola al Ebro. Amanecimos sin carpas en el lago. Un pescador de la zona nos lo dejó claro: allí no hay. El dron lo confirmó: dos carpas, unos black bass enormes y cangrejos a miles, que nos dejaron los montajes pelados. Media hora de spinning a por un lucio y nada. Me fui de Francia sin mi último pez. Siete horas de coche, una comida de las que no se olvidan y, a las seis, en Escatrón. Los colegas nos habían guardado el puesto con más fondo, en la poza de los siluros. Gracias, de verdad. 38 grados fuera y el agua a 28 y medio. Cañas al agua en el primer atardecer y, en un par de horas, dos siluros pequeños para Ignacio y Yeray. Mañana llegan más a por carpas. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Día 15. Primer día entero en el Ebro, con la cuadrilla. Este día quería que pescaran los colegas, que venían de lejos. Yo, a comer y a descansar. Bueno, más o menos. Pellet en bolsas de PVA y las posturas siempre preparadas para cambiar en un minuto. Primer siluro a la hora, de un metro treinta largo, y una avispa en el dedo en la foto. Luego, dos carpas de las del Ebro, largas y flacas, de unos diez kilos. Al mediodía, el agua a 30 grados y parón. Pero vimos una cosa: las picadas llegaban una hora después de cebar con ruido. Cohete cebador, pellets, y a los veinte minutos, dos siluros para Yeray. Pollo de Carlos a mediodía, y por la noche cada uno con la comida de su tierra y unas botellas de vino. Mañana, último día. Sigo buscando el de dos metros. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Día 16. Penúltimo día en el Ebro. Empezó con dos tortillas de siete u ocho huevos, una de morcilla y otra de jamón. Y en pleno almuerzo, picadas para Dani, Ignacio y Josué. A media mañana, un guía nos lanzó encima de las cañas. Posturas en lo nuestro y a seguir, que no merece la pena amargarse. Paella de Carlos y Mari para comer y, con el calor, parón largo. Charlas, descanso y alguna picada de Josué para entretenernos. Lo curioso: los siluros solo entraban en las cañas de carpfishing. Montajes más ligeros y cebos más pequeños. Yeray sacó uno con hilo de 6 kilos. Y por la noche, fajitas. Carlos y Mari nos han tratado de lujo: hielo, basura, comida y consejos. Gracias a los dos. Mañana, el último. Crea tu propia suerte, compa. 🍀
Día 17. Se acabó el tour multiespecies 5. Última mañana en el Ebro: un siluro para Josué y dos carpas muy buenas en quince minutos. Recogimos, basura incluida, y a despedirnos de Carlos y Mari. Diecisiete días. Empezó cuesta arriba, con tres días de zig sin casi nada. El quinto día llegó el siluro de 2,10. Esa noche, una tormenta que me pilló durmiendo en la orilla de un río de 20 metros. No lo volveré a hacer. Luego carpas, tencas, bremas, ocho kilómetros en pato sin un toque y un lago sin carpas. Y el cierre con la cuadrilla en el Ebro. Lo que viene: tours por España. El 6, a lo largo del Ebro, del delta al nacimiento. Gracias a todos los que habéis venido, saludado y seguido el viaje. Crea tu propia suerte, compa. 🍀